Peces raros



Untitled

Los domingos no me doy cuerda.






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klammer
La santidad no es innata

… no es tampoco un don que viene del exterior; se obtiene poco a poco. Para ser fuerte en lo grande hay que hacerse fuerte en lo pequeño, en lo cotidiano, ejercitándonos en dar sin esperar recibir ni agradecimientos, ni dinero, ni admiración, ni sumisión. No comparándonos ni compitiendo, aceptando con humildad los valores de los otros. No erigiendo nuestro punto de vista como unidad de la medida del mundo, aceptando con benevolencia las diferencias. Aprendiendo, entre muchas otras cosas, a concentrar nuestra atención, a concentrar en la lectura nuestros pensamientos, deseos, emociones; a vencer nuestras perezas, a terminar siempre lo que hemos comenzado, a hacer lo mejor posible de lo que estamos haciendo, a eliminar vicios y manías, a realizar actos de generosidad sin testigos, a purificar el espíritu eliminando los intereses superfluos sin caer en una autocrítica excesiva ni tampoco en la autoindulgencia, a agradecer conscientemente cada don, a meditar, a orar hacia el Dios interior, a contemplar, a mantener conversaciones con nosotros mismos sobre temas profundos, a desarrollar los sentidos, a cesar de autodefinirnos, a saber escuchar, a no mentir ni mentirnos, a no complacernos con el dolor ni la angustia, a ayudar al prójimo sin volverlo dependiente, a no desear ser imitados, a tener un empleo lúcido del tiempo, a hacer planes de trabajo y cumplirlos, a no ocupar demasiado sitio, a no derrochar, a no hacer ruidos inútiles, a no comer alimentos malsanos sólo para darnos placer, a responder lo más honestamente posible a cada pregunta, a vencer el miedo a la existencia y a la muerte, a nunca abandonar a nuestros hijos velando sobre ellos desde la infancia, a no adueñarnos de nada ni de nadie, a repartir equitativamente, a no adornarnos con vestidos ni objetos por vanidad, a no engañar, a dormir lo estrictamente necesario, a no seguir las modas, a no prostituirnos, a respetar escrupulosamente todo contrato firmado y toda promesa hecha, a  ser puntual, a no envidiar los éxitos de los demás, a hablar lo estrictamente necesario, a no pensar en los beneficios de una obra sino amar la obra por ella misma, a nunca amenazar ni maldecir, a ponernos en lugar del otro, a hacer de cada instante un maestro, a desear y admitir que nuestros hijos nos superen, a enseñar a los consultantes a aprender de ellos mismos, a vencer el orgullo convirtiéndolo en dignidad, la cólera en creatividad, la avaricia en sabiduría, la envidia en admiración por la belleza, el odio en generosidad, la falta de fe en amor universal; a no aplaudirnos ni insultarnos, a no quejarnos, a no dar órdenes por el placer de hacernos obedecer, a no contraer deudas, a nunca hablar mal de los otros, a no conservar objetos inútiles y, por encima de todo, a no actuar nunca en nombre propio sino en nombre del Dios interior.

Alejandro Jodorowsky en La via del tarot - 2da edición, Buenos Aires, 2011, Edit. Sudamericana. 

11:29 am, by pecesraros1 note

May the road rise up to meet you.
May the wind always be at your back.
May the sun shine warm upon your face,
and rains fall soft upon your fields.
And until we meet again,
May God hold you in the palm of His hand.

 

(an old irish blessing)

12:49 pm, by pecesraros2 notes

R.Y. Not Dead

Qué es la muerte. Algo negativo, anómalo, relacionado con la mutilación, la enfermedad. Algo abrupto, extraordinario, un sinsentido.

Ó tal vez.
En el tarot la muerte está representada por el arcano número trece. Se trata de un carta que no tiene nombre. Según Jodorowsky, desafiando las interpretaciones literales, La Muerte viene a señalar una transformación, un cambio radical, su acción nos indica la vía de esa tranformación y nos lleva de la mortalidad a la inmortalidad de la consciencia individual, es el esqueleto que, luego de una gran labor de limpieza y de purificación, viene a preparar el terreno para una nueva vida.
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A mí el esqueleto que más me pegó fue el de Romina Yan  (Buenos Aires, 5 de septiembre de 1974 - San Isidro, 28 de septiembre de 2010). Cada vez que lo cuento frente a amigos recibo risas, palmadas, “dale, es joda”. No voy a mentir, suena gracioso; yo no era fan, no miré Chiquititas, casi que ni miro televisión. La noticia me agarró una mañana antes de ir a trabajar, mientras preparaba como de costumbre mis tostadas con dulce de leche y mendicrim. Prendí la tele, sintonicé el noticiero del 13. Ahí estaba. Una chica joven, en apariencia saludable (”no fumaba, no consumía alcohol” ”amaba a sus hijos y a su familia” eran algunos de los lamentos de familiares, vecinos y cholulos). Se fue Romina, así sin más, un aneurisma y chau. Se especuló acerca de desórdenes alimenticios. Se habló de una personalidad híper autoexigente. Yo, por mi parte, venía bien, asomándome después de un tiempo al disfrute de una nueva casa, un nuevo trabajo, un nuevo amor. Me sentía espontánea, vital, con pilas. Pero este adiós mediático hizo eco en mi historia particular, se ve que hay duelos que perduran.
 
A todos, eventualmente, se nos van muriendo seres queridos. A los 14 años me tocó despedir a una abuela de 60, una acuariana original de largas trenzas blancas que jugaba al fútbol con los nietos varones e iba al supermercado en bicicleta. Mi abuela, para mí, era apertura, amor, una pieza fundamental en el engranaje de la familia. Me fui metiendo en un pozo. Me volví contra mí. Inclusive, por un tiempo, paré de comer. Seguí, como un caballo que no puede ver a los costados. Transité una carrera universitaria idealmente maravillosa con miedo a no ser la mejor. Pasé horas encerrada con la única motivación de obtener dieces. Tuve un trabajo bien pago que ejecuté sin pasión, como por inercia. Un novio al que amé con miedo a perderlo. Plata que amarré sin sentido. Callé. Calculé de más, viajé de menos. Así nada circulaba. Nada salía de mí, nada entraba. Dormía.
 
Me bajaron, después de una gran crisis, de un hondazo. 
 
Barajo algunos qués. Que la vida, ésta vida, es un regalo y que un día se te va. Que vivimos padeciendo. Por lo que no tenemos, por la gente que no nos quiere, por las cuentas a pagar. Acumulamos por acumular, nos cargamos con mochilas. Así, pesados, jorobados, un buen día nos entierran en un hueco en la tierra.
Agarro el mazo y miro el arcano sin nombre. Lloro. El dolor está, pero no hay angustia. Cuando uno está seco, cuando algo murió adentro suyo, lo único que queda es la posibilidad de renacer. Can you feel a little freedom? De ahí, sólo cuesta arriba. La Muerte, entonces, aparece como una invitación a soltar. 
En este sentido es que vienen a mi estos pensamientos, sin intención de prescribir, ni dar cátedra de nada ¿no sería hermoso, en su lugar, imaginar la muerte como un viaje, un río que vamos navegando dulcemente y en compañía, hasta llegar al mar?
 
Y según Jodo, si La Muerte hablara…
 
”Si te das prisa, me alcanzarás. Si frenas, te alcanzaré. Si andas tranquilamente, te acompañaré. Si te pones a girar, danzaré contigo. Quien me encuentra en su camino, se hace adulto: sabe que me pertenece. Si quieres conservar algo, por ínfimo que sea, tú que no eres nada ni poseés nada, lo perderás. Perderás la Eternidad. ¡Sé fuerte! ¡Vive junto a mí! Quien camina conmigo transforma a sus hijos, a sus amigos, su patria, su mundo. Identificándote con tu consciencia, me tendrás miedo. Sacrificando tu consciencia, cediéndome la última de tus ilusiones -esa mirada que todo lo quiere y cree ver sin ser nada-, me vencerás. Ya que nuestro encuentro es inevitable, ¡hazme frente ahora mismo!” 
 
Eso, nada. 
 
Mucho.
 
Gracias, Romina Yan.
 
Con afecto,
Catalina (Puerto Madryn, 2 de septiembre de 1982 - Donde sea, todas las veces que sea necesario)
 
01:26 pm, by pecesraros8 notes

Si los perros van al cielo los gatos a donde van

Una vez una gata

rayada

bizca hermosa

gato común europeo dijo el doc

*

vino a despertarme una noche

y algunas más

a ahuyentar al cookie monster

con una caricia

en la cara me miró

fijo a los ojos

me devolvió al sueño

tranquila

ya podés descansar

*

adentro de un bolso

la gata viajó

fue a las sierras de Córdoba

al microcentro 

tu casa está conmigo

le dije y entiendo que casa

es donde se está en paz

*

esta gata viajera

cumplió su misión

sigue de viaje

eterno viaje

*

yo espero que viva

en una casita

blanca con una ventana

muy cerca del cielo azul

laralazul

laralazul 

laralazul

***

http://www.luispescetti.com/wp-content/canciones/luis-pescetti-habia-una-vez-gata.mp3

05:28 am, by pecesraros2 notes

Un dos tres va

mesax2:

Llevé a tres chicos a dadá
tres dos uno
uno es alto y moreno
otro se quería casar
y el tercero
habló en portugés
se hizo el lindo
me sacó a bailar
ese es el que más me gusta.

07:47 pm, reblogged from Mesa para dos by pecesraros3 notes